Reseña de Forbidden City

El nuevo emperador chino Wei Zu Yang todavía es demasiado joven para gobernar y sus consejeros luchan para aumentar su influencia en la Ciudad Prohibida. Para ello, cada consejero intentará cerrar las habitaciones en las que su influencia sea mayor para asegurarse su control. ¡El consejero que tenga más influencia sobre la Ciudad Prohibida, ganará este emocionante juego de poder!

Forbidden City es un juego autoría de Reiner Knizia, e ilustrado por Paul Windle Design, y que publica JumboDiset, a quienes aprovechamos para agradecer el habernos facilitado amablemente una copia para la reseña.

El juego está diseñado para jugar de 2 a 4 jugadores, edad sugerida a partir de 8 años, y con una duración aproximada de 30 minutos por partida.

A continuación os listamos el contenido del juego:

  • Reglamento en 4 idiomas (castellano, portugués, francés, italiano)
  • Templo Imperial
  • Tablero a doble cara
  • 30 losetas moradas
  • 30 losetas naranjas
  • 24 losetas rojas
  • 24 losetas azules
  • 84 monedas chinas (1×14, 2×29, 10×14, 20×27)

Forbidden City es un juego en el que los jugadores representan ser consejeros del recién proclamado emperador chino que tratan de conseguir la mayor influencia sobre el resto de consejeros.

Compartimos un vídeo que hemos preparado con el unboxing del juego.

Mecánica

En la configuración inicial de la partida se sitúa el templo, sobre una de las caras escogida del tablero, y las monedas en el centro de la mesa al alcance de todos los jugadores. Después, los jugadores escogen un color y reciben las losetas correspondientes a ese color. Cada jugador mezcla sus losetas y las colocan a su alcance boca abajo formando una torre.

Los jugadores, por turnos, comienzan robando la loseta superior de su torre y colocándola sobre el escenario. La loseta colocada debe estar adyacente a otra y no puede conectar 2 habitaciones de diferentes colores sin una pared de separación entre ambas. Después se roba una nueva loseta de la torre para el siguiente turno y así, sucesivamente, se repite hasta que solo le quede las dos últimas losetas a cada jugador.

Durante la partida, los jugadores cierran las distintas habitaciones, de colores blancas, rosas y verdes, y cuando se cierra una sala, se cuentan el número de consejeros que hay de cada jugador en la habitación. El jugador que cuente con la mayoría de consejeros recibe el valor total en monedas chinas y el siguiente jugador recibe la mitad del valor total.

Cada ficha en la habitación sellada vale una moneda y cada dragón tres monedas. Además, las habitaciones contiguas conectadas por una puerta también se suman a la puntuación, aunque estas no se encuentren cerradas.

La partida finaliza cuando a cada jugador solo le quedan 2 fichas en su torre de losetas. Entonces cada jugador da la vuelta a los últimas fichas y recibe 2 monedas por cada consejero y 3 monedas por cada dragón. El jugador con el mayor número de monedas será el ganador de la partida.

Opinión

Forbidden City se trata de un juego abstracto con mecánica de colocación de losetas y muy suave sistema de mayorías. El juego, aún robando las losetas a ciegas, no es azaroso ya que que el peso recae en la elección de la colocación de la loseta en la que, pensando a varios turnos vista, se construye la estrategia personal de los jugadores.

El nivel de interacción entre jugadores tiene un peso sutil pero importante durante el juego, con nuestras elecciones durante los diferentes turnos sobre sí escoger cerrar una pequeña sala en la que tenemos la mayoría, para ir sumando monedas y evitar que caigan en manos de otro jugador, o arriesgar intentando asestar una buena cantidad de puntos al hacernos con la mayoría en una enorme sala que duramente se disputan nuestros rivales.

En cuanto a los entreturnos son muy cortos, el hecho de robar una única loseta y colocarla, no da lugar a mucho lugar a “análisis parálisis”, es más bien después de la colocación de esta loseta, y robar una nueva al final del turno, cuando el jugador comienza a pensar en la colocación de esta nueva loseta y a estar atento a la reacción de sus oponentes, hasta que vuelva a tocarle y, en ese momento, decida si puede continuar el plan trazado, o escoge el plan b, que siempre hay que tener preparado.

La rejugabilidad es muy buena ya que dispone de muchas losetas diferentes que generan un buen número de combinaciones posibles, un tablero con dos caras con un ligero diferente modo de juego y, además, la aleatoriedad de robar las losetas a ciegas de la bolsa asegura no repetir dos partidas iguales.

El aspecto estético del juego es sencillo pero bonito y, aún siendo un juego abstracto, las losetas están ilustradas acorde al tema del juego y, hemos de reconocer, que el templo en tres dimensiones colocado justo en el centro del tablero le da un puntillo estético muy chulo al juego.

Personalmente, nuestras impresiones después de las primeras partidas son de ser un buen juego. Un juego que por su sencilla mecánica hacen de este un excelente juego familiar y de juego introductorio para los menos habituados a juegos de colocación de losetas y mayorías, pero que estamos convencidos que esta profundidad y estrategia a varios turnos vista, hará que sea también un gran juego para jugones veteranos.

Espero que hayáis disfrutado de la entrada tanto como yo, hasta la siguiente entrada…

¡El consejero que tenga más influencia sobre la Ciudad Prohibida, ganará este emocionante juego de poder!

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