Reseña de Ray Master

De uno de los laboratorios más perdidos de la Atomic Biochemistry Brave Academy (ABBA), surge un grito que clama al cielo: “¡Eureka!”. Tras años de investigación, el profesor Röntgen ha inventado un nuevo cachivache que parece ser capaz de modificar la composición atómica de los objetos, hasta el punto de poder reducirlos y aumentarlos a su antojo. Pero su archienemigo, el profesor Stern, está decidido a robarle la idea. Ambos profesores deben emplear a sus estudiantes eficientemente para tratar de obtener los resultados más espectaculares posibles, mientras tratan de sabotear discretamente a su rival.

Ray Master es un juego de mesa diseñado por Israel Cendrero y Sheila Santos, conocidos como Llama Dice, e ilustrado por Nicolas Serrano, publicado por Abba Games, a quienes agradecemos habernos facilitado esta copia para la reseña.

El juego está diseñado para 2 jugadores, recomendado a partir de los 12 años, y la duración de la partida es de 25 minutos de media aproximadamente. Además, incluye un modo para jugar en solitario.

A continuación os indicamos los componentes del juego:

  • Tablero de Cuadro de Mandos
  • Tablero de Sala de Pruebas
  • Troquel de Rayo
  • 12 Cartas de Estudiante
  • 4 Cubos Naranja
  • 4 Cubos Azules
  • 4 Cubos Amarillos
  • 6 Dados Grandes Azules
  • 6 Dados Grandes Amarillos
  • 6 Dados Medianos Azules
  • 6 Dados Medianos Amarillos
  • 6 Dados Pequeños Azules
  • 6 Dados Pequeños Amarillos
  • Instrucciones

Ray Master es un es un juego abstracto, con mecánica de colocación de trabajadores y gestión de mano, donde los jugadores representan ser científicos que compiten junto con sus estudiantes por diseñar el mejor invento y, para ello, ponen a prueba su ingenio y habilidad de anticipación a los movimientos rivales mientras se aprovechan de sus errores.

Os mostramos un vídeo que hemos preparado con el unboxing del juego.

Mecánica

En la configuración inicial se colocan los dos tableros tal y como indica el manual y al alcance de ambos jugadores. Después cada jugador escoge uno de los dos colores disponibles, azul o amarillo, toma sus dos respectivos cubitos de científico y un tercero que deja aparte.

Durante el turno cada jugador sigue los diferentes pasos de la siguiente secuencia de juego:

  • Selección de acciones. Mueve sus cubitos de científico a los diferentes puntos del tablero para indicar las acciones que realizan y/o usa las cartas de estudiantes para realizar las acciones concretas que indica la carta.
  • Resolver acciones. En el orden deseado por el jugador activo se resuelven las diferentes acciones previstas en la fase anterior y si el jugador no ha disparado el rayo puede añadir a su reserva de científicos, para usar el siguiente turno, aquel cubito de científico que se había apartado al inicio.
  • Reclutar nuevo estudiante. El jugador roba una nueva carta de estudiante.

Entre las acciones disponibles para realizar por los científicos o los estudiantes disponemos de mover el rayo a la izquierda y a la derecha de la zona de disparo, cambiar la altura del rayo láser, cambiar el modo del rayo, intercambiar dados, enfriar o calentar el rayo o disparar el rayo láser. Cada una de estas acciones requieren uno o dos científicos e interactúan de diferentes maneras con la maquinaria del rayo láser.

En el disparo del rayo láser se debe comprobar la altura en la que se encuentra el marcador de altura, ya que dependiendo de la altura a la que se encuentre y el tamaño de los dados en línea de disparo, impacta a uno u otro dado, por lo que se debe estar atento a esto antes de disparar.

El marcador de energía comienza la partida en 12 y cuando este llegue a “0” la partida finaliza. El objetivo del juego es tener los dados más pequeños con los valores más altos, ya que los valores de los dados pequeños se multiplican por tres, los medianos por dos y los pequeños por uno, se suman los puntos y el jugador con más puntos gana la partida.

El juego además dispone de diferentes modos de juego, con un modo avanzado, un modo solitario, una configuración inicial alternativa y una variante de información abierta. En definitiva, diferentes modos de juego que le confieren un poco más variación y rejugabilidad.

Si os fuera de interés conocer el reglamento en profundidad, podéis descargarlo en el siguiente enlace.

Opinión

Ray Master se trata de un juego abstracto con mecánica de colocación de trabajadores y gestión de mano, por lo que no hay que dejarse engañar por la cantidad de dados que trae, ya que no se trata de un juego de lanzar dados y azaroso, sino que que el peso recae en la estudiada colocación de científicos y estudiantes, así como de las acciones que realizamos con estos y en la que se construye la estrategia personal de los jugadores.

El nivel de interacción entre jugadores tiene un peso importante durante el juego ya que podemos jugar a concentrarnos en nuestra ensalada de puntos, mejorando el valor de nuestros dados, o destruir sistemáticamente la estrategia del rival para hacerle perder puntos, por lo que es un juego que, una vez los jugadores controlen las diferentes acciones que pueden realizar, se convierte en un juego mucho más sesudo de lo que a priori pueda aparentar esta simpática estética.

En cuanto a los entreturnos son cortos, el hecho de realizar solamente tres acciones no da para mucho “análisis-paralisis”, pero sí que requiere pensar un poco cuando le toca a un nuevo jugador, momento en el que rápidamente debe analizar que ha hecho el otro jugador, en que posición queda el láser, temperatura, como han quedado los dados de uno y otro jugador, y que podría cambiar la estrategia que había  pensando unos segundos antes por otra estrategia completamente diferente.

La rejugabilidad es buena ya que las opciones iniciales las marca la mano de la que se dispone con unos u otros estudiantes, aunque jugando en pareja, si ambos son siempre las mismas personas, nos preguntamos si podría llegar a intuirse comportamientos del rival, algo en parte positivo ya que obligaría a cambiar de estrategia, salvo que podría limitar la rejugabilidad a largo plazo, pero no disponemos de un histórico tan elevado de partidas jugadas como para poder afirmar esta pregunta que lanzamos.

El aspecto estético del juego es muy bonito y, aún siendo un juego abstracto, los diferentes tableros están ilustrados acorde al tema del juego. De alguna manera, llega a transmitirnos esta sensación de estar realizando operaciones sobre diferentes equipos dentro de un laboratorio haciendo uso de nuestros científicos de alto copete y becarios, a la par que competimos por destrozar los trabajos del científico rival. A nivel estético solo quedan un poco atrás la simbología de las cartas de estudiantes y de los escenarios avanzados en las que solo aparecen los iconos, que es justo lo necesario para jugar, pero que a nuestro parecer se queda un poco atrás respecto a la bonita estética general del juego.

Personalmente, nuestras impresiones después de nuestras primeras partidas es que es un buen juego. Un juego con sencillas mecánicas pero con bastantes factores a tener en cuenta que le otorga profundidad. Eso sí, un juego que recomendaría para jugadores ya familiarizados con algunas de las mecánicas del juego.

Espero que hayáis disfrutado de la entrada tanto como yo, hasta la siguiente entrada…

¡Eureka!

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